LA PLATA, BUENOS AIRES
ARGENTINA 2019
TEXTO
“Vi una mariposa que moría y resucitaba, que moría y resucitaba, así toda la noche, creo, todo el tiempo. Cuando creía que la había vencido, ella volvía a abrir las alas, a vivir.”
Marosa di Giorgio, Clavel y Tenebrario
Algunas construcciones en los márgenes de las ciudades no terminan nunca de definirse. Se transforman, se expanden, se contraen. Acompañan los cambios de quienes las habitan.
Son construcciones que mutan con el tiempo. Construcciones vivas.
En este proyecto, Belén y Facundo nos contactaron para ampliar su vivienda existente. El punto de partida fue aceptar una condición ya dada: una platea de hormigón previamente construida de 7,90 m por 5,80 m, pensada para una posible ampliación futura. Lejos de entenderla como una limitación, esa base fija se convirtió en el anclaje desde donde permitir que el proyecto desplegara sus alas.
Alas Chapas nace en diálogo con lo que ya estaba allí: el tanque de agua existente, el techo a dos aguas de la vivienda original, un estanque y un árbol joven plantado muy próximo a la platea. El proyecto no busca borrar esas presencias, sino crecer entre ellas, apoyarse, rozarlas, convivir.
La propuesta reinterpreta la tipología galponera productiva, tan presente en la llanura bonaerense: esa fauna artificial de construcciones dispersas que habitan los bordes del territorio y nos resultan profundamente familiares. A la vez, remite a la calidez de las taperas abandonadas que persisten en el paisaje rural. En esa tensión entre lo productivo y lo precario, lo nuevo y lo heredado, el proyecto ensaya otra estética posible para habitar los márgenes y permitir que la arquitectura siga transformándose con el tiempo.
Alas Chapas se concibe como una arquitectura preparada para transformarse: capaz de cambiar sus usos en el tiempo y, a la vez, de seguir creciendo sin perder su lógica inicial.
Exteriormente austera y silenciosa, la construcción se revela por dentro cálida, luminosa y flexible. En 35 m² se organizan un toilette y un fogón para cocinar orientados al sudoeste, un espacio de encuentro social y, en un entrepiso orientado al norte, el área de descanso tanto diurno como nocturno. La doble altura establece una relación permanente entre todos los ámbitos, ampliando perceptivamente el espacio y favoreciendo su adaptabilidad.
La obra se resuelve mediante sistemas prefabricados y en seco, apelando a una lógica de montaje más cercana al hacer galponero que a la obra tradicional. La estructura de vigas reticuladas metálicas organiza el espacio como un esqueleto liviano y visible, capaz de admitir cambios y nuevas configuraciones. Hacia el interior, las placas de OSB aportan calidez y una textura doméstica directa; hacia el exterior, la chapa sinusoidal de zinc vuelve a inscribir la pieza dentro de ese paisaje de construcciones austeras que habitan los bordes. La terraza, construida con losetas premoldeadas, refuerza la idea de una arquitectura abierta, preparada para seguir transformándose y crecer en el tiempo.
Ampliación de vivienda unifamiliar
Con la Arquitecta Juliana Mondinalli